De luna a luna. Octubre de 2005

Conjunción astral

Más que el eclipse, importa una conjunción astral que puede apear del gobierno a Zapatero: la conjunción sequía-petróleo-Estatut-inmigración.

La sequía: aparte de daños a la agricultura y a la ganadería, con tendencia a elevar los precios de los alimentos, hay una franja levantina que va de Castellón a Almería donde la escasez de agua es una calamidad porque afecta a los cultivos hortofrutícolas y a los servicios de hostelería, las dos principales fuentes de ingresos de la zona. Los habitantes de ésta ya daban mayorías locales al PP; ahora, sin agua, como no se construyan pronto las prometidas plantas desaladoras tronarán contra el gobierno; lo harán incluso si se construyen, pues los estados de opinión no desaparecen aunque desaparezcan sus causas.

El precio del petróleo, que viene determinado por el progresivo agotamiento de las reservas y el incremento de la demanda mundial, produce inflación, incremento de todos los precios, pues el petróleo entra en la composición del precio de todas las mercancías.

El Estatut de Cataluña, que no ha ido precedido de una conciencia colectiva de la necesidad de articular federalmente las instituciones del país, replantea problemas políticos. Tanto en Cataluña como en el resto de España, la polarización a su respecto dejará las cosas como estaban: cambiará algo para seguir igual, con más victimismo nacionalista en Cataluña y más nacionalismo españolista en las demás comunidades salvo Euskadi, el caso aparte.

Las oleadas migratorias: esto merece reflexión sustantiva, pero a los efectos que aquí importan, la problemática que plantea la inmigración puede dar aliento a brotes xenófobos que sólo benefician al PP.

Si añadimos la improbable vuelta a las urnas de muchos de los que votaron escandalizados por la guerra de Irak y las mentiras del gobierno Popular tras los atentados de Madrid, el panorama resulta seriamente preocupante. Permite entender por qué el PP ha optado por la estrategia de la tensión y el hostigamiento permanentes. Pueden volver al gobierno, y ahora que funcionan a careta quitada, sabemos que esto es lo peor que políticamente nos puede ocurrir a corto plazo.

Las vallas nunca detendrán la presión migratoria de los pobres hacia los países ricos. Quienes buscan trabajo en las sociedades opulentas son el proletariado de hoy. Cada inmigrante aporta un cambio microscópico a nuestras sociedades. Que nunca serán «como antes». La inmigración no es un problema local ni un problema de fronteras permeables: es un gigantesco movimiento que fluye inexorablemente hacia los países ricos desde unas sociedades sacudidas por el seísmo de las políticas neoliberales. Esas políticas y las prácticas de las empresas multinacionales absorben a naciones enteras en el torbellino globalizador destruyendo las culturas tradicionales que permitían comer. Pero tras su rapiña destructora no queda nada: ni infraestructuras, ni instalaciones productivas. Sólo hambre. Una necesidad vital de alimento que hace afrontar penalidades ante las que sucumbiría cualquiera de nosotros.

China.- Recomendamos encarecidamente la lectura completa del artículo sobre “China y el desastre sanitario” de Rafael Poch de Feliu que se puede encontrar en: www.lainsignia.org/2005/octubre/int_015.htm

11/2005

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