Javier Pérez Andújar

Paseos con mi madre

Tusquets, Barcelona, 2011

La literatura ha sido terreno casi exclusivo de las clases dominantes. La mayoría de personajes literarios son de alta y media extracción social, como mucho aventureros y desclasados. La población obrera es una de las grandes ignoradas. Excepto en la literatura épica revolucionaria su papel es casi siempre de figurante. Basta repasar la geografía espacial y social producida en mi ciudad, Barcelona, para ver el desequilibrio existente entre la estructura social y lo que se lee en los libros. La clase obrera no tiene quien le escriba.

La obra que recomiendo no pretende cubrir este vacío. Como todo lo que he leído y oído de su autor tiene la suficiente modestia y seriedad para no presentarse como representante de nada. Pero explica más las vivencias reales de un espectro concreto de la clase obrera de la conurbación barcelonesa que muchas de las visiones míticas de la intelectualidad de izquierdas. Y es que lo que se escribe sale de la experiencia vital del propio autor, de su vivencia como hijo de inmigrantes andaluces en Sant Adrià del Besós, de lo que significó la transición para una clase obrera primero ascendente y despues derrotada. De la complejidad que supone el vivir en los márgenes de la metrópoli, el sentirse de fuera y, a la vez, el insertarse en la misma gracias a la educación. Las vivencias personales que Pérez Andújar relata de sus amigos, el alejamiento de la acción política y el refugio en una honesta actividad cultural explican mejor que en ningún lado el proceso que ha ocurrido en otros muchos barrios obreros de la periferia. El itinerario moral, cultural y personal que refleja es también el que puede encontrarse en otras zonas obreras de la ciudad, como mi querido Nou Barris. El autor no pretende adoctrinar, ni presentarse como un representante de nada, pero precisamente por ello consigue verter una reflexión y plantear un cuadro social que junto al goce de la lectura da muchas pistas sobre una parte de nuestro pasado reciente. Ni apocalíptico ni integrado, simplemente una voz en primera persona que da la impresión de conocimiento profundo de las cosas, no exento de perplejidad. Emocionante y totalmente recomendable.

Albert Recio Andreu

29/1/2012

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